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feb 24

Relato erótico: Mi iniciación sexual

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Fui la última de mis amigas en iniciarme en el sexo, ellas lo hicieron entre los 16 y los 17 años, yo casi con 19 y cuando mis compañeros de universidad ya iban a casas de escorts en Barcelona. Pero no fue esa la única diferencia, mis amigas perdieron la virginidad con su primer novio o con un amigo, yo no, mi primera vez fue con un chico al que había conocido unas horas antes.

Estábamos celebrando el fin de curso y fuimos a una discoteca en la ciudad. Allí, una compañera y yo, ligamos con dos chicos mayores que nosotros. Eran muy simpáticos y después de charlar un buen rato nos propusieron ir a otra discoteca que habían inaugurado recientemente y que estaba en las afueras de la ciudad. A mi no me apetecía demasiado pero mi amiga insistió y acepté.

En la nueva discoteca no había mucha gente pero el ambiente era muy agradable. Nos sentamos para charlar y tomar la copa más cómodamente. Cuando ya estábamos animadas, uno de los chicos encendió un porro y le di una calada, por probar. Al poco de haberle dado la primera calada al porro sentí como un cosquilleo en todo mi cuerpo y cuando le di otra calada me desinhibí y le propuse a mi acompañante salir a bailar. La música no era propicia para bailar arrimados pero aprovechaba cualquier ocasión para dejar que mi acompañante me abrazase y me besase. Cuando regresamos a la mesa a mi amiga le estaba metiendo mano su acompañante y no pareció importarles nuestra presencia. Yo estaba muy excitada, mi acompañante me besó en los labios y me acarició el pecho.

Poco después nos fuimos. La noche era preciosa, hacía calor. Mi amiga y su acompañante se sentaron en el asiento trasero y continuaron metiéndose mano. Yo no me atrevía a mirar lo que ocurría en el asiento trasero, pero por los ruidos sabía que estaban besándose y metiéndose mano. Antes de arrancar el coche, mi acompañante me miró con una sonrisa de complicidad, yo le sonreí también y entonces él me besó y mientras me besaba me acarició el pecho, ahora por debajo de la ropa, y después me desabrochó el pantalón, metió su mano en mi sexo y me lo acarició.

Yo no sabía qué hacer. Entonces mi acompañante dejó de acariciarme, arrancó el coche y salimos en dirección opuesta a la ciudad. No dije nada, mi corazón latía con fuerza y mi sexo estaba muy mojado. Después de unos minutos de conducción nos desviamos a otra carretera inferior y un poco más tarde se detuvo en un descampado. Allí volvió a besarme y a meterme mano. Oí que mi amiga le decía a su acompañante que se pusiese el preservativo y poco después comenzaron a follar. Él siguió metiéndome mano, mis pantalones estaban las rodillas y dificultaban mis movimientos. Mi acompañante me dijo que me los quitase, le dije que se pusiese el preservativo. Cuando vi que tenía el preservativo en la mano, me quité el pantalón. Antes de ponerse encima de mi, reclinó el asiento todo lo que pudo, después, con gran dificultad se puso encima de mi y me la metió.

No sentí ni dolor ni placer. El polvo apenas duró dos minutos.

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