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jun 30

La primera vez

Debería tener unos 17 años cuando tuve mi primera experiencia sexual. Fue una primera vez inocente, con la chica la cual creía que estaba locamente enamorada. Fue una primera experiencia normal supongo, nada exótico, dada a mi no experiencia solamente tenía alguna idea de lo que se podía hacer sexualmente.

 

Con el paso del tiempo mejoré, la práctica afecta pero lo que me ayudó mucho fue el porno. Recuerdo noches esperando a que todos se durmieran en casa para poner en el ordenador aquella película pornográfica que tu amigo de clase conseguía grabar. Ver lo que hacían en las películas me ponía muy cachondo y no tardaba en pelármela una y otra vez.

 

La verdad, y sin intención de chulear, debo admitir que tengo un miembro bastante largo, de unos 20 centímetros y bastante grueso. No tardaba ni 5 minutos en correrme, me pasaba noches enteras mirando fantásticas posturas, sexo oral y anal, etc.

 

Pasado un tiempo, un amigo me dijo que buscara La Suite Barcelona para ver que es sexo de verdad. Busqué por internet y quedé alucinado. No podía quitarme de la cabeza la idea de follarme a una escort, leía sus perfiles y me ponía más cachondo cada día. Me decidí y llamé. Me atendieron muy bien, les comenté mi situación y lo qué buscaba, cosa que de verdad no sabía ni yo, a lo que me contestó que sabía perfectamente lo que necesitaba.

 

Quedamos para esa misma noche. Recuerdo perfectamente lo nervioso que estaba con el volante del coche en las manos. Al llegar al lugar, vi a un montón de chicas preciosas, diosas, lo más bestia que he visto en mi vida. Me preguntaba cuál era la mía.

 

Salió de una habitación la chica perfecta, sabía que era la elegida. Me pongo pensar y aún me tiembla todo el cuerpo. Con el pelo largo y liso, apareció con una camiseta muy apretada que marcaba sus enormes pechos y unos shorts tejanos que mostraban sus piernas largas perfectas y bronceadas. Me quedé quieto, ella se rió y me invitó a entrar. Como si estuviera hipnotizado, la seguí.

 

Me tumbó en una especie de sofá y se ausentó unos segundos. Tras unos 5 segundos que se me hicieron eternos, apareció totalmente desnuda, con sus grandes pechos bien puestos y sus piernas largas y bronceadas, se acercó a mí y pude ver con mayor claridad su rostro, era jovencita y preciosa. Yo en ese momento ya estaba con una erección enorme. En mi cabeza venían todas las imágenes de todo el porno que había visto. ¿Sabría esta chica en todo lo que estaba pensando?

 

“Quítate los pantalones, ¿no?” me preguntó. Asentí rápidamente y me los saqué sin dejar de contemplar a la chica que me iba a follar. Al ver mi polla dijo “¿Vas a meterme todo eso?”, “Sí…”, “Es bastante grande y seguro que tienes muchas guarradas en mente” afirmó.

 

Yo estaba dispuesto a hacer las guarradas que ella me dijera, estaba dispuesto a probar lo que fuera. Se puso de rodillas y empezó a masajear mis testículos con suavidad. Acompañó el masaje con una también suave comida de polla. Ya en ese momento sentí la necesidad de correrme en toda su boca, intenté aguantar pero tras unos pocos minutos de placer no podía más, iba a mil. Lo saqué todo, a lo que ella casi se ahoga. Ella me dijo que la próxima vez le avisara. “Ah, ¿qué habrá próxima vez?” pensé yo. Le pedí disculpas y le comenté que era mi primera vez. Yo pensaba que todo se había acabado cuando al ponerme los pantalones dijo “Vaya uno virgen, todo para mí. No pensarás marcharte ¿verdad?” Yo no estaba seguro de qué contestar, a lo que me dijo que le encantaba mi polla y que quería más.

 

Me quedé parado a lo que ella dijo con autoridad que ahora le tenía que comer todo su coño depilado, a lo que obedecí rápidamente. Gritó mientras me cogía el pelo para que no me escapara. Tras unos minutos notaba que mi polla no estaba tan dura como antes a lo que ella le puso remedio con una mamada más violenta que la interior. En pocos segundos consiguió que tuviera la polla más grande que nunca y se la comió entera.

 

Me preguntó si me gustaba su culito. Era la cosa más bonita que había visto nunca, asentí y me propuso hacer sexo anal, “Nunca he tenido una polla tan grande en mi culo”. Me hizo lubricar mi polla y se sentó encima de ella. “No puedo metérmela, es muy grande para mi pequeño culito, prueba tu” me dijo mientras se ponía de cuatro patas. “Con cuidado”.

 

En seguida me di cuenta que con sólo mi peso le podía penetrar y romper su hermoso culo. tras un par de intentos, agarre bien fuerte su cadera para que no se alejara, lo cual ocurrió, mi polla entró hasta la mitad provocando un grito desgarrador. Intentó alejarme, pero noté que no lo hacía de una manera enérgica. Empecé a darle más y más. Ella dejó de quejarse y se limitó a gemir. Yo quería meter toda mi polla pero me daba miedo hacerle daño.

 

“¡Termina ya!” suplicó entre lágrima. En ese momento lo saqué todo y ella sintió un gran alivio mientras yo notaba las pulsaciones de mi polla dentro de su culo. La saqué impregnada de semen. Me dijó que le dolió pero que había disfrutado mucho, que la próxima vez estaría más preparada para mi enorme polla. Por supuesto que habrá próxima vez.

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