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jun 25

Dos pollas a la vez mejor que una

Era fín de semana, hacía muy buen tiempo y decidimos irnos de barbacoa con mis amigas en un pequeño bosque con un lago cerca de donde vivimos en Valencia. Al llegar ahí había un grupo de chico que pensaron lo mismo que nosotras, aprovechar el buen tiempo para pasar un buen rato.

La verdad es que si que pasé un buen rato. Lo que es voy a contar es totalmente cierto y es digno de una increíble historia de putas valencia, sexo y placer por doquier.

Tras la comida, decidí dar un paseo por el bosque mientras algunas de mis amigas ya empezaban a coquetear con el grupo de chicos. Mientras paseaba inmersa en mis pensamientos, vi a un par de chicos que también decidieron dar un paseo. Entablamos conversación y, paseando, vimos el pequeño lago. Yo, que soy un poco alocada, me desnudé delante suyo y me lancé directo a la fresca agua.

Ellos no tardaron en hacer lo mismo cuando les indiqué con la mano que vinieran conmigo. Tras hacer un rato el tonto, uno decidió acariciarme las piernas. Me gustó, miré el otro chico y con sólo la mirada entendió a la perfección lo que quería. Se hundió, se metió entre mis piernas y empezó a comerme el coño.

Puse mis dos manos en sus dos enormes pollas, la temperatura del agua ya no era tan fresca, los tres estábamos volviéndonos locos. Queríamos lo mismo así que fuimos a la orilla, en un pequeño descampado entre árboles y arbustos.

Estaba muy cachonda, cogí la cabeza de uno de los chicos y le obligué a que me chupara los pezones mientras el otro me comía el coño de forma espectacular. ¡Cómo movía la lengua! Chupaba mi coño de forma espectacular, metiéndome la lengua hasta llegar al punto g. Más cachonda que nunca, tumbé a los dos chicos y empecé a jugar con sus huevos y a hacerles las mejores mamadas que habrán probado en su vida, comiéndome toda sus pollas hasta comerme sus huevos.

Uno de ellos me cogió y puso mi húmedo coño sobre su boca mientras que con el dedo de la mano me iba penetrando el culo. Me encantaba, tanto que cogí el otro chico y se la chupé con más violencia que nunca.

Estábamos los tres muy cachondos, queríamos follar como animales. El chico que estaba tumbado bajo mi coño no lo dudó, se incorporó, me puso de cuatro patas, cogió mis caderas para que no me escapara y empezó a follarme por detrás.

Grite como una loca, me follaba como un animal, notaba su polla penetrando hasta el fondo. Gritaba tanto que el otro me hizo callar con su polla. Era pronto para correrse, los tres estábamos a punto, así que les pedí algo que sabría que no podían decir que no: que me follaran los dos a la vez, uno por delante y uno por detrás. Uno de los dos se tumbó metiéndome su polla por el culo mientras que el otro se lanzó sobre mí y me penetró con una violencia extrema. Los dos me follaban como animales fuera de sí.

Era increíble, estaba a punto de correrme, estaba cumpliendo un sueño, una de las mejores fantasías sexuales que una mujer pueda tener. Les pedía que me follaran más y más fuerte. Estábamos al límite, les dije que quería más, más fuerte, ellos aceleraron aún más el ritmo hasta que los tres gritamos de placer a la vez.

El orgasmo más extenso y profundo de mi vida, intenso y placentero. Cumplí la fantasía de ser penetrada al mismo tiempo por dos pollas, algo más que un trío.

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