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Diario de una escort: Primera experiencia como escort

Llegué al mundillo de las escorts en barcelona por casualidad. Nunca hubiera pensado que mi profesión sería la de escort de lujo hasta una noche en la que tuve la confusión más afortunada de mi vida. Yo había salido de fiesta con mis amigas y acabé ligando con un ejecutivo de traje y corbata bastante más mayor que yo. Fuimos a su casa y acabamos practicando el sexo más salvaje de mi vida. A la mañana siguiente, mi ejecutivo sexy se había ido al trabajo dejando una nota y un montón de dinero para mí en la mesilla. Al principio me quedé desconcertada, pero la nota y el dinero no dejaban lugar a dudas; sin proponérmelo en absoluto, acababa de vivir mi primera experiencia como escort.

No me gustó la idea de que me hubieran confundido con una puta, pero sí que me gustó cómo me hizo sentir ese madurito tan sexy que se había dejado una pasta en mí. Y es que, una escort de lujo no es cualquier fulana subida a unos tacones. Significa mucho más que eso. ¿O acaso diríais que una geisha es igual que una prostituta? Por supuesto que no, las geishas dedican mucho tiempo y esfuerzo a su profesión, igual que cualquier escort de lujo.

Tomar la decisión de convertirme en escort de lujo ha sido muy positivo para mí, porque gracias a ello puedo pagarme los estudios a la vez que me dedico a lo que más me gusta: el sexo con maduritos interesantes que se mueran por mis huesos y quieran tener emociones fuertes. Lo más gracioso de todo es que ese primer hombretón que me abrió las puertas de este negocio casi a empujones es ahora mi cliente más fiel y también un amigo con el que puedo contar para cualquier cosa.

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